
El reino de Althia, dentro de una lágrima nació;
Un dios alado de infinita belleza la derramó.
Manó cristalina con la fuerza vital del albor,
y llevó en su naturaleza la esencia original del creador.
Blanco y orgulloso el palacio se erigió,
enredado a la montaña de eterno resplandor.
Sus torres competían con las cumbres nevadas,
pero sus cimientos tocaban lo profundo del dolor.
El calor de la lágrima quemó la mejilla al dios,
mientras una alfombra de vida se expandía en su interior:
De verdes y fuertes bosques, de mesetas y quebradas,
que acunaban el canto de las aguas plateadas.
Cuando la lágrima cayó al abismo,
la rebelión en el reino surgió.
Poderes y ambiciones en lid se mezclaron
La lealtad y el amor al final triunfaron.
Mientras la lágrima caía, innumerables años dentro se sucedían,
Y en la cuenta de aquel tiempo, el reino la cima alcanzó.
Gloriosa, inmaculada y en perfección,
la esencia del creador en totalidad se manifestó.
Más un instante, sólo fue para el dios,
Pues al caer la lágrima, hasta el suelo llegó.
En poco más de un segundo, todo acabó.
Más la contemplación, al corazón del dios sació.
Un dios alado de infinita belleza la derramó.
Manó cristalina con la fuerza vital del albor,
y llevó en su naturaleza la esencia original del creador.
Blanco y orgulloso el palacio se erigió,
enredado a la montaña de eterno resplandor.
Sus torres competían con las cumbres nevadas,
pero sus cimientos tocaban lo profundo del dolor.
El calor de la lágrima quemó la mejilla al dios,
mientras una alfombra de vida se expandía en su interior:
De verdes y fuertes bosques, de mesetas y quebradas,
que acunaban el canto de las aguas plateadas.
Cuando la lágrima cayó al abismo,
la rebelión en el reino surgió.
Poderes y ambiciones en lid se mezclaron
La lealtad y el amor al final triunfaron.
Mientras la lágrima caía, innumerables años dentro se sucedían,
Y en la cuenta de aquel tiempo, el reino la cima alcanzó.
Gloriosa, inmaculada y en perfección,
la esencia del creador en totalidad se manifestó.
Más un instante, sólo fue para el dios,
Pues al caer la lágrima, hasta el suelo llegó.
En poco más de un segundo, todo acabó.
Más la contemplación, al corazón del dios sació.





